¡Cospedroche dimisión!

En su discurso, el día de celebración de la pascua militar, la ministra de defensa ha destacado el peligro de las noticias falsas.

Resulta contradictorio, que no asombroso, que la responsable del finiquito sea la autora y defensora de dicha tesis.

Podría entender que su inmediato superior, creador de frases célebres:

Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde.

Hay que fabricar máquinas que nos permita seguir fabricando máquinas, porque lo que no va a hacer nunca la máquina es fabricar máquinas.

Es curioso también como un Partido Político creador de conspiraciones, que oculta información a martillazos con los discos duros y que incluso desde el ministerio del interior se intentasen fabricar bulos con fines político-electorales siga manteniendo a una ministra de defensa que ha dicho una verdad como una catedral.

Lampedusa-(Catalonia-Spain)

Tras las elecciones del 21 de diciembre celebradas en Lampedusa-Catalonia podría resumirse la situación parodiando la canción juliana de La vida sigue igual:

Siempre hay de quien vivir y a quien robar

Siempre hay para qué vivir por qué luchar

Al final las obras quedan las gentes se van

Otros que vienen las continuarán la vida sigue igual

No es una cuestión de pesimismo, inmovilismo o de sufridor perenne. Es una realidad aplastante.

Los políticos cambian de partido, de siglas, de convicciones, pero lo palpable es que están los herederos del clanes político-mafiosos: unos con nombre diferente y otros con las mismas siglas, remedando la mítica canción de Pablo Abraira: charrán o gaviota.

Ante la inoperancia y fumarolas de los componentes de la Generalitat, lo insólito e increible es que las leyes menos democráticas y antisociales instauradas por la appisonadora siguen sin derogarse. Gracias PSOE, exultante C’s, Podemos y resto de formaciones democráticas (todas de oído).

Resumiendo, es una vergüenza democrática el fraude político y social, pero legal, vigente.

¿Mesnada carcelaria?

Quisiera resaltar la significativa, penosa y perversa actitud de los medios de comunicación ante el juicio que se celebra contra los autodenominados la manada.

Esa manifiesta tolerancia por parte de muchos de ellos y la difusión gratuita de las tesis de los acusados, frente a la víctima, indica la existencia graves reductos machistas en el cuarto poder: la víctima, además de asumir las vejaciones a las que fue sometida, debiera llevar en lugar visible un distintivo, cuál estrella de David, durante cierto tiempo o el resto de su vida, como prueba de su no consentimiento y repulsa de los hechos.

Hasta el filósofo Séneca defendía la actitud pasiva frente a la sodomización dominante a la que eran sometidas las mujeres, efebos y líderes vencidos.

Otro hecho relevante es (independientemente de si procede o no admitir a prueba los resultados de la misma) la vigilancia a posteriori a la que fue sometida la presunta víctima.

Parece, al menos ruborizante, la actitud del presunto delincuente que pagó dicho seguimiento, basando su argumentación falaz en que si no hay manifestación visible de trauma no fue violación o a fortiori, si no hay cadáver no hay delito. ¡Vaya!, debería estar agradecida la víctima del buen rato que le hicieron pasar.

¡Arde Galicia!

Palabras de Feijoó:

“Estamos hablando de unas condiciones que en la última década nunca se habían vivido.”

“El despido de 436 brigadistas contra el fuego no afecta en la lucha contra el fuego.”

La primera frase, ¿no es razón suficiente para mantener la vigilancia extrema sobre las zonas forestales o que rodean núcleos de población?

Una tercera frase contundente y significativa es:

“Los fuegos que vienen de Portugal”.

Sin comentarios.

Rajoy, paradigma de la incompetencia

Por enésima vez el presidente del gobierno y el PP se arrebujan tras la manta de la constitución (las tablas de los ciento sesenta y nueve mandamientos) y de la fiscalía general.

La desaparición mediática de los convocantes de esta jornada, además de clamorosa es significativa de la chapuza e incapacidad.

El espectáculo que se está viviendo en el día de hoy en Cataluña es esperpéntico, mezquino y, por encima de todo, triste.

No es una cuestión de imagen internacional, que importa relativamente poco (véase Trump), es el reflejo claro de la incompetencia política y el fracaso de la racionalidad. Es una ofensa a la convivencia.

Propiciado y auspiciado por unos líderes políticos inútiles, que obedecen a intereses partidistas, con el objetivo de ocultar su mala gestión o la falta de soluciones a los problemas reales.

Es bochornoso que en lugar de afrontar su incompetencia, trasladen su responsabilidad al pringado de turno: alcaldes, asociaciones, jueces, mossos, policía, etc. como chivos expiatorios.

Ignorar la historia, no implica solamente repetirla, conlleva exacerbar las malas prácticas anteriores, pues la capacidad de destrucción y perversión aumenta con la civilización.

Ignorar la realidad supone no resolver el problema, enconarlo y provocar sufrimiento y frustración innecesarias.

Los fallos clamorosos en el desempeño de la tarea política no tienen consecuencias para los responsables de los mismos, retuercen la realidad hasta puntos de inflexión, de falta de confianza y civismo que dejan posos durante largo tiempo.

¡No tienen credibilidad!

¿Qué debe hacerse para resolver este problema? Dialogar, pero ello comienza por echar a los responsables, que tienen nombre, apellidos y algunos Partido Político.