¡Lo sabían!

He de confesar que no soy aficionado a las series, a no ser que pueda ver todos los capítulos seguidos. Así evitó olvidos y puedo seguir correctamente la trama.

De forma excepcional estoy siguiendo la producción de Antena 3 titulada Fariña. Tengo varias razones para ello: soy gallego y, por edad, bastantes amigos, compañeros de colegio y vecinos han muerto como consecuencia del consumo de drogas o han tenido una vida no ejemplar como consecuencia de la adicción a las mismas.

A modo de homenaje póstumo a los fallecidos y como acompañamiento a todas las víctimas que todavía viven me he propuesto escribir este artículo.

En los capítulos 5 y 6 de esta serie que se emite los miércoles, hay ciertos hechos que me han provocado un sobresalto y sorpresa descomunales.

Primer hecho. En el capítulo 5, se relata la colaboración de la Xunta de Galicia y de Alianza Popular (AP en adelante) con los contrabandistas de tabaco, a excepción de Sito Miñanco que estaba encarcelado y ya era narcotraficante. El objetivo era urdir una estrategia para evitar su ingreso en prisión, al final lo consiguen, mediante el pago de una fianza y cambiando el juez a cargo de la causa. El presidente de la Xunta, Xerardo Fernández Albor (de AP), se reúne, en un hotel de Portugal, con los mafiosos (allí se ocultaban de la justicia) para ello.

Segundo hecho. En el capítulo 6, concretamente en el minuto 19 y que denominaría minuto de gloria, (ya eran todos narcotraficantes), hay otra reunión en la que aparecen todos los mafiosos junto con el abogado que actuaba para Alianza Popular. Esteúltimo coge parte del dinero del narcotráfico para dicho partido y también formula un discurso que voy a transcribir:

O es que echar a Rajoy salió gratis. A Mariano no le gusta nada todo esto…. Fraga, el qué más. ¿Sabes lo que le dijo? ¡Mariano aprende gallego, cásate, ten hijos y a Madrid!

No sé si los telespectadores, críticos de televisión e incluso algunos de los aludidos se dan cuenta de lo que implica esta escena.

No voy a juzgar si es verdad o mentira lo que se dice, pero si se acepta como cierto, pues parece que nadie ha denunciado a nadie, no se ha secuestrado la emisión (como en el caso del libro), etc… lo que se deduce de dicha conversación deja en ridículo los casos: Lezo, Púnica, Gürtel, Taula y todos aquellos que afectan al PP (heredero de AP), pues, independientemente del dinero que haya recaudado con dichas prácticas, es dinero manchado de sangre, de mucha sangre, de esos jóvenes, víctimas del narcotráfico.

Menciona a personas y personajes relevantes de este país: presidentes autonómicos, presidentes de partidos políticos, presidente de diputación, ministros y el actual presidente del gobierno M. Rajoy. A todos ellos los implica en el auge del narcotráfico, por acción u omisión.

Si a todo lo expuesto unimos las reflexiones del juez Taín:

…quiero mucho a Nacho, el libro, Fariña, se queda muy corto y la serie más aún. Es extraño que se cuestione Fariña cuando se ha limitado a publicar lo que está en sentencias. No se ha inventado nada. Estamos muy poco acostumbrados a ese periodismo agresivo y echo de menos otra oportunidad para llegar a conocer el volumen de contrabando. Hay que levantar el secuestro y solucionar el tema. Es que si no quedamos mal…

Aunque pueda parecer un poco jocoso, pero también a modo de a Gregorio Esteban Sánchez Fernández, más conocido por Chiquito de la Calzada, solo se me ocurre terminar con una de sus famosas frases:

¡Te da cuen!

Carta al Rector de la UCM

D. Carlos Andradas, rector de la UCM, ha emitido un comunicado en defensa de la universidad pública al cual me gustaría responder.

Comenzaré por manifestar mi coincidencia en la defensa de una universidad pública, a lo que, personalmente, añado que ésta debe ser además gratuita y de calidad.

Como conclusión de su comunicado figura el siguiente texto:

El mejor antídoto contra determinados comportamientos es una autonomía universitaria sólida y real que haga que sus recursos y la correspondiente rendición de cuentas garantice la independencia ante cualquier poder ajeno a los fines puramente académicos.

Acorde con las informaciones periodísticas, el caso Cifuentes surgió de una forma diferente a la que usted asume:

  • De una parte, parece ser que el origen fue una venta de favores a futuro o una devolución de los ya prestados. Solamente, cuando el hecho fue difundido por eldiario.es, se produjeron ciertas presiones o ingerencias, ajenas a la universidad, y como consecuencia de ellas, se suceden una serie de hechos, cuando menos,  vergonzosos: se intenta reconstruir el acta y fabricar un relato consistente que diera cuenta de las contradicciones como algo normal y extendido (en el tiempo y número de afectados). A este respecto conviene recordar que Cristina Cifuentes no fue la única favorecida. Es decir, la falta de autonomía no parece ser el origen del problema. Se había procedido a la concesión de privilegios sin mediar presión alguna. El ataque a la autonomía se desencadena cuando la prensa airea las irregularidades y trato de favor.
  • De otra parte, y acorde también con las informaciones periodísticas publicadas, dicho instituto (IDP) gozaba de una magnífica autonomía: NIF propio y ausencia de rendición de cuentas, al menos en lo que a transparencia de las mismas se refiere. Lo cual refuerza la tesis de que la autonomía tampoco es factor clave, ni siquiera correctivo, más bien de todo lo contrario.

Un factor que sí parece determinante es la falta de ética o unos principios éticos más que dudosos de todos los implicados en el caso y que forman parte de la curia de trabajadores universitarios y del selecto grupo de servidores públicos.

Si profundizamos un poco más, podemos constatar que dicha falta de ética o conjunto anómalo de valores anida en los elementos más relevantes del colectivo universitario y de gobierno: comenzando por la presidenta de la Comunidad de Madrid, continuando por el Rector, luego dos catedráticos y finalizando la cadena en una trabajadora administrativa (no sé de qué nivel, pero intuyo que no es bajo) que alteró dos notas en una aplicación informática, a la que no debiera tener acceso o, al menos, al expediente de la alumna Sra. Cifuentes Cuencas.

Resumiendo, al contrario que en los cuentos de anuros, donde el bufónido (sapo) se convierte en príncipe, en este caso, resulta que son los príncipes y princesas son los que se convierte en ránidos (por aquello de las ranas de la Esperanza).

Aunque no sea su responsabilidad directa, en la educación al igual que en la vida, se aprenden cosas por simple y llana imitación, es tal rutina o hábito que no se cuestiona dicho proceder. Incluso se refleja en el refranero español con: allá donde fueres haz lo que vieres. Baste recordar cinco hechos:

  1. Parece admitido por todo el mundo, que la URJC se crea como respuesta política (imitiativa) a la creación de la UC3M.
  2. Tanto el facilitador (consejero de educación) como la semilla (rector, profesores, pas y algunos centros) de la URJC procedían de la UCM.
  3. La presidenta de la comunidad de Madrid y algunos otros favorecidos con un máster también estuvieron ligados a la complutense y muchos ministros han sido estudiantes o han tenido como puerta giratoria la UCM.
  4. La aplicación informática que gestiona los expedientes académicos es idéntica en ambas universidades y está extendida a todas las de la comunidad de Madrid. Independientemente de sus prestaciones y su origen, muchas veces el problema radica en algo tan simple como que cuando alguien se traslada de puesto, sigue conservando los accesos de los anteriores, pareciera un sistema acumulativo de permisos, cuando no debiera serlo.
  5. La Sra. Cifuentes tiene una plaza en propiedad en la universidad complutense (está en excedencia por desempeño de cargo público) y parece que la obtención de la misma tiene zonas oscuras, acorde con las informaciones publicadas en eldiario.es. Además, según las encuestas, no vale para presidenta de una comunidad autónoma (una gran mayoría piensa que debe dimitir), pero, paradójicamente, podría resultar que sí es adecuada para trabajar en la UCM (dudo que pida el reingreso).

En fin, no es que ponga en duda la honorabilidad de nadie ni tampoco la de ninguna institución, pero de confirmarse los hechos por via administrativa o judicial (están por ver las sanciones o condenas y el número de condenados o sancionados), parece confirmarse que hay algo también en el modelo universitario que no funciona o, al menos, promueve a no imitarlo, si priman el buen proceder y los valores.

Relacionado con el funcionamiento y retomando su conclusión, pero en este caso en el aspecto que concierne a la no ingerencia de cualquier poder ajeno a los fines puramente académicos, me permito recordarle que las recetas a lo Juan Palomo, no conducen a buen puerto:

  • Uno no puede ser juez y parte.
  • Un gobierno de tecnócratas o autárquico no conduce a lo mejor y a la historia me remito.
  • Presuponer que el título o cargo conlleva conocimiento omnímodo, valores y buen proceder parece que tampoco es un argumento aceptable, analizando lo sucedido.

Aún asumiendo su tesis de la autonomía como condición necesaria para un buen funcionamiento, no parece razón suficiente, me inclino más por los criterios éticos, ya señalados, de cada uno de los que constituyen la comunidad universitaria (Estudiantes, PDI y PAS) y otros factores.

Uno de ellos, lo menciona usted en su escrito, pero en un contexto muy diferente y que resumo en: son pocas las manzanas podridas en una comunidad tan extensa. Apreciación con la cual también coincido (creo que la gran mayoría de las personas son buenas. ¡Llámenme buenista!), ahora bien, parece que la ausencia o relajación de los principios éticos es una condición necesaria para formar parte del selecto grupo de poder, según otros denominado casta, en este caso, universitaria.

Otro de los factores que considero de peso está relacionado con la transparencia, que usted también menciona y que resulta un oxímoron en el caso del Instituto de Derecho Público. Coincido con usted también, pero no sólo la económica, también aquella que tiene que ver con los mecanismos selectivos de personal o de promoción, pues parecen ser el sustrato de las anomalías: son dichos procesos los perversores o su diseño promueve la antítesis de lo que pretenden.

Otro más de esos factores, que no menciona y que también considero de importancia es la democratización del funcionamiento de la universidad y con ello me refiero al sistema electoral, donde además del vicio del que goza, queda el consuelo de que permite atribuir la responsabilidad de lo que pasa a un colectivo determinado, que podríamos denominar casta también, en este caso docente con vinculación permanente, por acción o inacción.

¡Mamá yo quiero ser Rector!

Hoy en el diario público aparece un nuevo artículo sobre las irregularidades en las universidades españolas.

En él se destacan dos hechos de cierta relevancia:

  • La politización de la universidad, siendo paradigmáticos los casos de la Carlos III de Madrid y la URJC.
  • La selección del profesorado que formará parte de ellas. Un sistema que no persigue ni la excelencia, ni la justicia ni la equidad.

Como apunte para su solución se propone un cambio en la ética del profesorado y una interiorizacion de que los que accedan a las plazas deben hacerlo por mérito y capacidad.

Podríamos discutir qué entendemos por mérito y capacidad, comenzando por méritos docentes o investigadores o una combinación de ambos y en qué proporción y terminando por cómo medirlos y la validez y fiabilidad de dichos índices y procedimientos.

Dicho esto, existe un debate no abierto, que podría calificarse como tabú y es aquel, que desde mi punto de vista, condiciona lo que es la Universidad y su evolución. ¿Cuál és? Lo resumiría como una institución actual estructurada y gobernada como en el medievo: una nobleza (PDI), unos sirvientes (PAS y otro PDI) y unos plebeyos (los estudiantes, algún PAS y algún PDI). En la Complutense disponemos de estamento religioso también. Esta clasificación se ha realizado atendiendo a su capacidad entendida como potencia teleológica o no y derechos.

Una institución como esta, decimonónica en el mejor de los casos, explica su modo de funcionamiento. No van a ser los nobles los que promuevan su cambio, serán otros los que deban protagonizarlo, ajenos a la misma, de lo contrario no es que muera, seguirá siendo un zombi medieval, estará dando sustos de vez en cuando y se fomentará la privada, que a la hora de vender títulos es más eficaz y está en sus estatutos. Su primer criterio es: ¿te lo puedes pagar?

Con el fin de aclarar algún concepto, mencionaré tres preguntas, a modo de apunte, que aplicadas a la sociedad podrían suscitar cierto asombro y reflexión:

  1. ¿Le parece aceptable que solo pueda ser presidente del gobierno aquel que esté en posesión de cierto título universitario?
  2. ¿Le parece aceptable que el voto de un trabajador/a en activo equivalga al de 5 jubilados/as?
  3. ¿Le parece aceptable que la recalificación de los terrenos esté en las manos de algunos de sus propietarios?

Pues bien, tras esas tres preguntas, la universidad tiene tres respuestas: solo los catedráticos pueden ser rectores (aunque no solo ello), el voto de cierto PDI (catedráticos y titulares) equivale a casi 5 PAS y son los tribunales de PDI los que evalúan a PDI y eligen su composición. Aunque no sea el caso, pero es similar, recordaré el caso de Cifuentes y su tribunal de TFM. El director del trabajo selecciona su composición, ya ni siquiera se molestó en invitar al amiguito de fuera, es simplemente un acto de maquillaje.

Finalmente y como colofón mencionaré las quejas de algunos titulares y catedráticos sobre el percal estudiantil que les viene y con ello me refiero a la falta de preparación manifiesta. Sin querer ser simplista, pero resulta paradójico que se quejen de un sistema educativo que parieron ellos y de un sistema de profesorado que validan también ellos. ¿No será que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio?

Por cierto, no me interesa ser rector.

Palabra de catedrático…

Uno de los argumentos esgrimidos por algunos autodenominados periodistas y analistas políticos, con la intención de acreditar el máster de Cifuentes, era el compromiso personal de tres catedráticos, uno de ellos Rector de la URJC.

Transcurrido el tiempo, se confirma que ningún título o propiedad adquirida mediante examen, oposición o intercesión papal o divina, no deja de ser un simple acto de fe, que no prueba absolutamente nada, quizá refrenda aquella frase atribuida a Cristo de que tire la primera piedra quien esté libre de culpa, salvando a María Magdalena de una lapidación inminente.

Nadie, exceptuando aquellos por condición de autoritas y una extemporánea condición de monarca, está por encima de los demás. La palabra de una persona frente a otra, no deja de ser una confrontación de hechos o acusaciones, que de no haber otro tipo de prueba, convierte dicho conflicto en indecidible, desde un punto de vista ético, aunque en otras ocasiones si era decidible, desde el punto de vista judicial, pues la condición de plebeyo o noble eran suficientes para inclinar la balanza hacia la mejor considerada (socialmente) de las partes.

También, la condición de electo parece que confiere superpoderes, desde la inmunidad hasta el autoposicionamiento en un nivel superior. Esto último parece sucederle a la alumna Cifuentes Cuencas.

Su última y retorcida argumentación es una vuelta de tornillo afirmando su inocencia. Nadie la acusa de falsificar un título, se le acusa de obtener un título de forma fraudulenta, mediante cómplices, vaya, sin realizar las mismas tareas que los demás y saltarse un montón de limitaciones por un trato de favor.

No es un problema exclusivo de la URJC, es algo más complejo, pero de no acreditarse, mediante registro oportuno o desaparición por desastre natural severo o guerra civil de por medio, procedería anular dicho título y exigir las responsabilidades administrativas y penales por alteracion interesada de expediente académico a través de intermediario.

Es curioso que se pueda trincar a unos crackers por un acto similar y sea tan difícil demostrar el fraude en la emisión de dicho título, cuando hay falta de evidencias de exámenes y TFM y la constatación de modificaciones fuera de todo procedimiento y por parte interesada e inadecuada. ¿Será el famoso talón de Cifuentes, la titulitis?

Hay también un denominado partido político que responde al nombre de Ciudadanos que tendrá que retratarse, saliéndose de la foto.

Haciendo un simil biologico, parece que el color se va tornando verdoso-blanquecino y que comienza a oler a humedad. La naranja se pudre: huele mal y sabe peor.

Justicia o Ley

Volvemos al típico y tópico argumento de que una mujer debe aparecer como una Jesucrista o moribunda para poder demostrar la culpabilidad del agresor.

En un reciente artículo de prensa aparecido en La Voz de Galicia, vemos la desconexión de una sentencia judicial con la sociedad en la que está inmersa.

Les dejo el enlace al artículo, pues no se me ocurre otra cosa que lo dicho, denunciarlo públicamente a través de mi blog, pues sobrepasa mis entendederas, como si la tortura psicológica y anulación personal no existiesen o la ley es una porquería si es susceptible de interpretarse así.