El concepto de parque natural

Se entiende como parque aquello que sirve para el uso y disfrute de los animales humanos y por natural, que no ha intervenido la humanidad en su construcción.

Si juntamos ambas definiciones obtenemos un concepto adulterado que todo el mundo quiere visitar, en oposicion a un espacio protegido de los animales humanos.

Está de moda visitar un espacio de especial relevancia por sus características morfológicas, de flora y fauna existentes, así como por su extraordinaria rareza.

Si no hay responsabilidad por parte de la administración, prima el negocio, etc. se llega a las situaciones de adulteración e incluso destrucción de dichos lugares biológicamente significativos.

Hay una relación dialéctica entre el concepto de parque natural y los de curiosidad y egoísmo humanos.

Una falsa oposición entre conservación y los costes, como si su conservación supusiera una rémora y que debe autosostenerse.

Y ya que estamos hablando de economía hay otras dos hechos de suma importancia: no se ha invertido nada en su creación (se ha autosostenido) y sí, conservarlo significa protegerlo.

Sin ahondar mucho en la cuestión, la mejor manera de conservar un parque es no anunciar su existencia, colocar los famosos bolardos para impedir el acceso y sanciones adecuadas a los intrusos homininos.

El sol brilla y no cobra

A tenor de las recientes declaraciones del presunto defraudador Cristiano Ronaldo, en las que se queja de que es su brillo lo que provoca envidia en los demás y que por eso le procesan, basta con decirle tres cosas, además de la indicada en el título del artículo:

  • La ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento.
  • ¿Puede verse en el espejo?, quizá no sea por exceso de brillo, más bien porque es un presunto vampiro?
  • De Cristiano es compartir, de Ronaldo es ser gobernante glorioso, ¿al estilo Mariano?

¿Es el Zoo una solución?

Ciertos políticos pasarán a la posteridad como los grandes defensores de la naturaleza. Preservadores de las rara avis actuales, especies en peligro de extinción.

Una de ellos, la gran Gil de España, construyó un caro Zoo, en Soto del Real, para refugio y amparo de las mismas. Por citar algunas: Haliaeetus leucocephalus y Hypsiboas crepitans.

Son dos ejemplares del reino animal que poblaron distintas geografías y medios. En román paladino, la primera es un ave rapaz, el águila calva americana, y la segunda un anfibio, la rana blanca.

¿Vivir del pasado para ocultar el presente?

A raíz del suicidio de Miguel Blesa, se han publicado  artículos periodísticos, en diversos medios escritos y de ideologías contrapuestas, pero que coinciden en un aspecto, el tratamiento de ex.

Es común referirse a ciertos personajes como ex-ministro, ex-presidente, ex-banquero, ex-financiero, ex-tesorero como si ello fuera un título honorífico, cual marqués, duque, etc.

Si, por el contrario, nos referimos a un dictador, golpista o situaciones pasadas no gratificantes, entra en desuso dicho término ex, pues fue tal y ya no es cuestión de martirizar o se quiere dulcificar.

Parece más idóneo referise a dicha persona por su nombre y apellidos o recurriendo a un elemento positivo, si lo hay, de su pasado. Raras veces como lo que es y no como ex-dictador, ex-golpista, ex-presidiario o ex-drogadicto, por citar algunos ejemplos.

Siguiendo esta argumentación lógica y como elemento informativo que aporta valor, refiéranse a dicho personaje público como lo que es, quizá ello nos aporte luz de su ética y coherencia política, pasada y presente o, también, por su gran labor político/financiera como ex- recortador (de derechos sociales), ex-ladrón (consejero y fan del grupo Los Bravos), ex-aforado, ex-poliador, ex-arruinador, etc.

En definitiva, estoy, al igual que muchos otros, hasta el ex-croto de dichos execrables personajes públicos, émulos de los hermanos Grimm y que invitan a una relajación de los ex-fínteres sobre sus cuerpos o allegados.

Sobre la naturaleza y los desvaríos de un filósofo

El filósofo Fernando Savater escribió un artículo en la sección de ciencia de un periódico de tirada nacional sobre la feria taurina.

Tras su lectura, lo único que me queda claro es la idea de que, gracias a la existencia de la feria, el toro de lidia pervive, de lo contrario desaparecería.

De otra parte, su argumentario es inexistente o nulo, como el de los defensores de dicha tesis.

Si lo que se quiere es conservar al animal y su entorno, existen figuras como los parques nacionales, reservas, etc. cuyo fin es mantener la diversidad ecológica, preservar el paisaje… evitar la invasión y devastación aparejada al urbanita.

Ni tampoco el estado originario de una vaca fue el establo o granja, que no reflejan ni la diversidad biológica y desgraciadamente son la única forma que conocen algunos menores de observar un animal no humano, ni bestia salvaje.

Este reduccionismo lógico y economicista podría aplicarse a otras muchas facetas de la vida, pero cuando el protagonista pasa de animal a humano, brota la moralidad del filósofo, y de muchos otros (colegas de profesión o no) y se erige en defensor de la humanidad, la moral, la ética, la estética y la racionalidad.

El deterioro del medio rural al que alude, es una realidad, que puede ser combatida y paliada de muy variadas formas, si tanto le preocupoa, pero suponer que el medio natural es el medio rural o que la naturaleza es mejor cuando el ser humano la domestica creando jardines, cultivando plantas  y árboles (autóctonos o no), etc. Además de una cortedad mental por desconocimiento conlleva un humanocentrismo que agrede al intelecto.

En ausencia del ser humano, la naturaleza (lo no humano: corteza terrestre, flora y fauna) existió y seguirá existiendo, evolucionando naturalmente, generando nuevas formas geológicas, especies y paisajes. En el sentido más dawkiniano y biológico, los genes continuarán fabricando máquinas de supervivencia y expansión.

En definitiva, si eso es filosofía no me extraña que otro iluminado universitario, tras unos pases de pecho, en el tercio final la finiquitara del currículo escolar.  Cuando ya llevas unos cuantos renuncios a las espaldas es mejor ejercer de jubilado o jarrón chino, pues el cerebro no está para muchas suertes, como queda de manifiesto por los puyazos recibidos.