Diálogo, diálogo… diálogo

No sé con qué traje veremos a Rajoy o a Sáenz de Santamaría cuando se metan en faena.

Lo que sí se sabe es que ambos estarán al frente, en el frente y de frente a los independentistas catalanes.

Un feo asunto a consecuencia de unas ideas y comportamientos trasnochados por ambas partes, pero la máxima responsabilidad la tiene el que goza de más poder, y, por tanto, de mayor iniciativa.

Resulta paradójico que una especie de plasma humano, transmutador de la democracia, ¡ni su predecesor se atrevió a tanto, aunque las ideas las compartía!: ley mordaza, espionaje a otros partidos, indultador compulsivo, etc. tenga la responsabilidad última de resolver una complicadísima situación de la que en parte es responsable, ¿dialogando?

Lo que sí es cierto es que la voluntad de diálogo (parlamentario o no) se demuestra cuando no se necesita.

Si en su momento crearon el término de rodillo socialista, ellos fueron la apisonadora popular, pues algunos bebieron de y cultivaron siempre esa clara voluntad de diálogo franquista.

En resumen, conociendo a los interlocutores y sus equipos, deberemos esperar al 2-O y que sean los ciudadanos los que reflexionen, tras lo acontecido, sobre la calidad de sus políticos, qué intereses defienden, cuáles son sus objetivos y, sobre todo, cómo resuelven la situación a la que estos les han llevado.

El concepto de parque natural

Se entiende como parque aquello que sirve para el uso y disfrute de los animales humanos y por natural, que no ha intervenido la humanidad en su construcción.

Si juntamos ambas definiciones obtenemos un concepto adulterado que todo el mundo quiere visitar, en oposicion a un espacio protegido de los animales humanos.

Está de moda visitar un espacio de especial relevancia por sus características morfológicas, de flora y fauna existentes, así como por su extraordinaria rareza.

Si no hay responsabilidad por parte de la administración, prima el negocio, etc. se llega a las situaciones de adulteración e incluso destrucción de dichos lugares biológicamente significativos.

Hay una relación dialéctica entre el concepto de parque natural y los de curiosidad y egoísmo humanos.

Una falsa oposición entre conservación y los costes, como si su conservación supusiera una rémora y que debe autosostenerse.

Y ya que estamos hablando de economía hay otras dos hechos de suma importancia: no se ha invertido nada en su creación (se ha autosostenido) y sí, conservarlo significa protegerlo.

Sin ahondar mucho en la cuestión, la mejor manera de conservar un parque es no anunciar su existencia, colocar los famosos bolardos para impedir el acceso y sanciones adecuadas a los intrusos homininos.

El sol brilla y no cobra

A tenor de las recientes declaraciones del presunto defraudador Cristiano Ronaldo, en las que se queja de que es su brillo lo que provoca envidia en los demás y que por eso le procesan, basta con decirle tres cosas, además de la indicada en el título del artículo:

  • La ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento.
  • ¿Puede verse en el espejo?, quizá no sea por exceso de brillo, más bien porque es un presunto vampiro?
  • De Cristiano es compartir, de Ronaldo es ser gobernante glorioso, ¿al estilo Mariano?

¿Es el Zoo una solución?

Ciertos políticos pasarán a la posteridad como los grandes defensores de la naturaleza. Preservadores de las rara avis actuales, especies en peligro de extinción.

Una de ellos, la gran Gil de España, construyó un caro Zoo, en Soto del Real, para refugio y amparo de las mismas. Por citar algunas: Haliaeetus leucocephalus y Hypsiboas crepitans.

Son dos ejemplares del reino animal que poblaron distintas geografías y medios. En román paladino, la primera es un ave rapaz, el águila calva americana, y la segunda un anfibio, la rana blanca.

¿Vivir del pasado para ocultar el presente?

A raíz del suicidio de Miguel Blesa, se han publicado  artículos periodísticos, en diversos medios escritos y de ideologías contrapuestas, pero que coinciden en un aspecto, el tratamiento de ex.

Es común referirse a ciertos personajes como ex-ministro, ex-presidente, ex-banquero, ex-financiero, ex-tesorero como si ello fuera un título honorífico, cual marqués, duque, etc.

Si, por el contrario, nos referimos a un dictador, golpista o situaciones pasadas no gratificantes, entra en desuso dicho término ex, pues fue tal y ya no es cuestión de martirizar o se quiere dulcificar.

Parece más idóneo referise a dicha persona por su nombre y apellidos o recurriendo a un elemento positivo, si lo hay, de su pasado. Raras veces como lo que es y no como ex-dictador, ex-golpista, ex-presidiario o ex-drogadicto, por citar algunos ejemplos.

Siguiendo esta argumentación lógica y como elemento informativo que aporta valor, refiéranse a dicho personaje público como lo que es, quizá ello nos aporte luz de su ética y coherencia política, pasada y presente o, también, por su gran labor político/financiera como ex- recortador (de derechos sociales), ex-ladrón (consejero y fan del grupo Los Bravos), ex-aforado, ex-poliador, ex-arruinador, etc.

En definitiva, estoy, al igual que muchos otros, hasta el ex-croto de dichos execrables personajes públicos, émulos de los hermanos Grimm y que invitan a una relajación de los ex-fínteres sobre sus cuerpos o allegados.