Pendencia judicial

La sentencia dictada recientemente por el magistrado Santiago Pedraz levanta ampollas entre los diferentes colectivos sociales afines a cierta ideología.

Brevemente y con el fin de opinar sobre esta especie de enmarañamiento y no se si malintencionada idea de confundir a toda la sociedad de forma interesada, diré:

  1. En nuestro estado de derecho existe lo que se denomina independencia del poder judicial
  2. Los jueces y magistrados no gozan de la infalibilidad papal
  3. Si alguien está disconforme con una sentencia, existen mecanismos adecuados para que esta se revise y pueda ratificarse o modificarse

No pretenda el legislador erigirse en juez, pues entre otras cosas, todos sabemos la independencia, honradez y catadura moral de ciertos legisladores.

No pretenda, tampoco, el legislador crear alarma social y, si fuese el juez o magistrado, sigánse los procedimientos establecidos para su relevo o inhabilitación.

Análisis postelectoral

Se abrió el melón y para algunos hay dudas. Afortunadamente, si España es diferente, Galicia é distinta, como sostiene Antón Reixa.

‰ distinta por múltiples razones, desde la peculiaridad geográfica hasta la particularidad demográfica.

Quiero suponer que existe ignorancia, pero bastantes de los que hablan sobre su realidad sociológica, a raíz de estas últimas elecciones, no entienden o no alcanzan a comprender que es lo que pasa por la cabeza de un gallego. Los comentarios vertidos a conciencia (con ciencia política), son erróneos, cuando menos, y desafortunados en su mayoría.

Hay quien se dedica a extrapolar hechos de unas comunidades a otras. Galiza no es Euskadi, Galiza no es Cataluña, Galiza no es Andalucía. Galiza existe, como Teruel, y es. Tiene entidad propia y particularidades. Ignorarlas es cometer un grave error.

No se vota ni a Rajoy ni a Zapatero. Se vota a quién va a gobernar en Galiza y qué es lo que propone. Las consecuencias políticas que conlleve a nivel nacional son asunto de las direcciones de los partidos. Es un problema del Partido Político afectado y no de la sociedad que ha ejercido su derecho.

Y, la interpretación de los resultados electorales es variopinta, según la afinidad política del que escribe.

Ahora bien, lo importante es saber quién gobernará y por las peculiaridades del noroeste peninsular, se plantean hechos novedosos sobre los que reflexionar, y se abren interrogantes que pronto tendrán respuesta:

  • La fractura social provocada por los años de gestión y el modo de gobernar
  • Crece el autoaislamiento del Partido Popular
  • Permanece la grave diferencia entre la Galicia rural y la Galicia urbana
  • El voto de la emigración: forma y derecho
  • El abultado número de escaños por las provincias de Lugo y Ourense
  • Con la victoria ajustada de la tácita coalición PSOE-BNG, la posible judicialización del escrutinio del voto
  • ¿Habrá Tamayos y Sáez?
  • La crisis sucesoria en el partido popular
  • ¿Qué es más importante una coalición con el 52% de los votos o una hegemonía con el 45% de los electores?

En definitiva, ante el cansancio, la ausencia de líderes ilusionantes y con programas promesa, el pueblo gallego y el sistema electoral les ha planteado un gran reto a sus políticos: gobernar para todos y renovar.

Más sobre la muerte de cuatro trabajadores

Quisier matizar la noticia aparecida en el periódico La Voz de Galicia del pasado viernes, 13 de mayo de 2005.

En dicho artículo se comenta que como avance preliminar del informe definitivo de Navantia, se sospecha que fue el gas argón (utilizado para expulsar el oxígeno y así evitar la corrosión) el causante de la muertes de los cuatro trabajadores.

Más adelante se comenta que a la circunstancia de que un soldador no hubiera cerrado la válvula del depósito de gas, aunque si la de la manguera, se unió, por la mala fortuna, que no se hicieran mediciones de gases antes de entrar los trabajadores a limpiar y que no se destinase un bombero, encargado de intervenir en caso de incendio o fuga de gases.

Solamente decir que si es obligatorio cumplir dichas medidas: realizar mediciones y destinar personal cualificado, no se trata de la mala fortuna, es negligencia, como poco; y deberán depurarse responsabilidades y no tratar de descargarlas sobre un soldador, que se juega su propia vida. Peor me lo ponen si tengo en cuenta la información aparecida ayer, domingo, en dicho periódico. Información en la que se exponen las denuncias realizadas por los sindicatos en lo que respecta al cumplimiento de las horas de formación en seguridad y prevención de riesgos laborales de los trabajadores.

Denuncias que calificaría de aterradoras y que vienen a redundar en que de lo único que se trata es de eludir responsabilidades, delegando cuestiones en subcontratas de subcontratas y, finalmente, en mutuas que «obligan» a los trabajadores a firmar que han recibido horas de formación en seguridad y prevención de riesgos laborales nunca impartidas.

Yendo a más

Comparando la situación actual de Galiza, después de los casi hegemónicos años de gobierno, sólo interrumpidos brevemente por la presidencia de Fernández Laxe, con el nuevo lema del Partido Popular para las elecciones gallegas del 2005 se puede concluir que han acertado en su elección.

«Yendo a más» (indo a máis) para los que no conocen el gallego significa:

  • Yendo a más deuda
  • Yendo a más paro
  • Yendo a más telebasura autonómica
  • Yendo a más emigración. He de decir que me parece importante que se reclamen los mismos derechos para los emigrantes, pues cada vez somos más.
  • Yendo a más en la desatención Sanitaria
  • Yendo a más desastres ecológicos
  • Yendo a más clientelismo

En definitiva, yendo a más de lo mismo y con los mismos.

Si comienzan por engañar con la foto del cartel electoral, (les recomiendo que hagan uso de la burka para el señor Fraga), imagínense con el resto. Si les da verg¼enza el mostrar a su candidato tal y como es, no lo enseñen.

Como conlusión final, y parafraseando el dicho popular, procuren que no se cumpla que aunque a Fraga lo vistan de seda, Fraga se queda.

Sin tregua y a por todas

Desgraciadamente, han fallecido cuatro trabajadores en la empresa estatal Navantia de Ferrol: tres hombres y una mujer, todos pertenecientes a subcontratas.

Como indicaba en un artículo anterior, el número de fallecidos por día es de tres, según las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

Analizando lo que ocurre, parece que todo se queda reducido a enviar unas condolencias, necesarias, ¡pero mejor es no tener que darlas!. Por todo ello, se me plantean ciertas preguntas:

  • ¿Es capaz de describir, con una sola palabra esta sangría contínua de trabajadores?
  • Una empresa estatal y de las características de la antigua Bazán, de reputada fama internacional tanto por su trabajo como por la cualificación de sus trabajadores, ¿no debe dar ejemplo?
  • ¿Por qué, estando advertidos por la UE de que nuestras tasas de siniestralidad están disparadas, todavía seguimos en dichos valores?
  • ¿También hay víctimas?

En fin, estamos en la misma situación que hace unos cuantos años y con visos de que todo siga igual. Bastantes empresarios a amasar dinero, la administración mirando para otro lado y los sindicatos defendiendo no se qué.

¡¡¡Basta ya!!!