Del calentamiento global

Parece que los gobernantes españoles están preocupados por el cambio climático, sobre todo desde la visita de Al Gore y han decidido articular medidas para disminuir la polución ambiental, el CO2 vertido de forma constante y desmesurada a la atmósfera.

Entre otras cosas y según el artículo periodístico aparecido en el diario El Mundo se aportará por la aquitectura bioclimática, el transporte por barco (¿con barcos punteros como el famoso Prestige?), cambio de calderas, sistemas de programación de temperatura (¡como estén basados en Windows!) y más suela de zapato o transporte público.

Ante estos hechos me gustaría saber que capacidad tiene el Estado Central de obligar a los gobiernos autonómicos de cumplir ciertas normas, pero sobre todo lo más preocupante es lo que ocurre en la propia industria productora de energía y en la propia administración.

En esta última parte puedo indicar que, en general, la administración promulga leyes para que estas sean cumplidas por los ciudadanos, pero no por ella misma, es ajena e inmune a esas leyes.

Construye túneles para fomentar el tráfico privado y luego apuesta por el público. No se cumplen con los preceptivos estudios de impacto ambiental o se intenta burlar la normativa realizando subdivisiones aritficiales. No se respetan los márgenes aceptables de ruido. Existen coches oficiales que consumen como tanques, tanques y aviones que consumen como centrales de ciclo combinado. Se construyen edificios majestuosos pero sin criterio de ahorro energético, se saltan todas las normas de ahorro y calidad en las viviendas de protección oficial… En fin una innumerable cantidad de incumplimientos que sería tedioso relatar, pero, dado el tipo de vida actual del ciudadano medio que pasa más tiempo en el lugar de trabajo que en su propia casa consumiendo, es ahí dónde se debe incidir y como no, educar.

Cuando rectificar no es posible

A propósito de la sentencia rectificar es de sabios, se me ocurren diferentes asuntos de máximo interés a los cuales no es posible aplicarla.

El primero de ellos está relacionado con la justicia, supuestamente, ante una sentencia considerada injusta, el acusado dispone de la opción de recurrir a un tribunal superior y que su reclamación o queja sea admitida. En caso de resolverse de forma contraria a lo establecido en sentencia previa, a lo sumo puede interpretarse como una corrección de lo dictado anteriormente. Queda descartada, por tanto, la rectificación y podríamos deducir de ello que el juez primigenio no es sabio, es juez.

Ahora bien, supongamos casos similares en el que aplicando los mismos principios legales, la misma ley, pero bajo la interpretación de distintos jueces, se dictan sentencias bien diferentes. Alguien podría esgrimir que la libre interpretación de la ley por parte del magistrado es potestad reconocida y que ello no conlleva que la justicia sea diferente. Pero, a mi juicio, lo más importante es analizar que ocurre con la ley para que se permitan sentencias tan alejadas o siendo benévolo uno se pregunta: ¿han estudiado la misma carrera?

Simplemente, para terminar me gustaría indicarles un artículo de prensa aparecido en El País sobre una sentencia judicial que motivó esta reflexión personal.

Tomtom social: manténgase a…

Con motivo del último atentado terrorista perpetrado por ETA, se han vertido ríos de tinta, y se seguirá con ello. No voy a entrar en dicho tema, pues creo que se ha dicho casi todo lo propio sobre ello.

Ahora bien, existe algún avezado opinador profesional que se dedica a comentar que la fractura social entre derechas e izquierdas con motivo de la nueva situación debería terminarse y a ser posible con un gobierno entre socialistas y populares. No es nada nuevo si recordamos la tesis sostenida por el señor Pedro J. en los días posteriores al 11-M y previos al 14-M. Es el tan manido argumento de ciertos pensadores sociales ubicados todos en lo que denominaríamos centro-derecha, siendo benévolos.

El argumento de aquellos que defienden el pensamiento único, las diferencias políticas no existen son invenciones humanas, porque solo hay un modelo, el modelo natural.

Si esos que defienden el modelo reduccionista asumen diferencias genéticas entre individuos que son las que finalmente provocan diferencias sociales o mejor dicho, a la inversa, si hay diferencias sociales es porque existen diferencias genéticas.

Sin entrar en calificaciones, asumiendo que hay diferencias, manténgase a… la izquierda, que la estupidez y supuesta tolerancia es frecuente en estos días.

De villas y Villares

Después de 30 años de democracia. Tras el paso de un ministro que afirmó «España es el país donde es más fácil enriquecerse en menor tiempo», promotor y ejecutor de la salvaje reconversión industrial (mejor dicho, desmantelamiento industrial) y luego, supuesto asesor de Fidel Castro para la transición económica de Cuba hacia el capitalismo. Otro, más sincero, manifestó en conversación telefónica «que había entrado en política para enriquecerse».

Tras este fructífero período de crecimiento brutal de la economía española y convergencia con Europa, alguien, un empresario despechado por el impago de la reforma de un inmueble levanta el escándalo del año. Surge la operación Malaya. ¿Aparecerán quizá otras? Alguien, seseñala a cierto individuo surgido de las profundidades, uno que sale del pozo para ir a un palacio. Quizá después de todo además del que tuvo uno también los que tuvieron cien (pozuelos).

Cambiando de terreno, disponemos de la mejor liga de fútbol, según los medios de comunicación: liga de las estrellas y galácticos incluídos. Ronaldos, Ronaldinhos y Robinhos

Los clubes vuelven a deber una pasta a la Hacienda Pública y a la Seguridad Social según los medios de comunicación y después de una puesta a cero o reinicio. En otro contexto disponemos de información de los pelotazos del fútbol, es decir, el fútbol y el negocio inmobiliario.

Otro aspecto nada desdeñable es el penoso actuar de la selección española de balompié que pone de manifiesto que nuestros jugadores no son los galácticos. Pero lo peor es el bochornoso espectáculo de la RFEF encabezada por el señor Villar (pueblo pequeño según el diccionario de la RAE) y un entrenador de fútbol llamado Luís con dos connotaciones en el rostro denominadas labios y que conforman una estructura que vulgarmente se conoce con el nombre de morro.

Parece que se están levantando las alfombras y se descubre la porquería almacenada. Algunos claman limpieza ya, tolerancia cero, otros dicen que mientras la justicia no actúe el sospechoso es inocente; me conformaría con que lo pareciese.

Personalmente y para concluir deseo manifestar mi afición al fútbol y que hay que limpiar a fondo y me da igual que se vayan a la porra todos los clubes. No hagamos como con el Prestige (esconderlo en el fondo del mar), pero, ¿estamos preparados para soportar una marea de chapapote balompédido-política?

Sobre los perdedores electorales

He intentado lo máximo posible resistirme a comentar algo sobre el resultado de las elecciones al parlamento catalán, pero dada la erudición de algunos (y no sólo políticos) he tenido que mudar de opinión y me veo en la necesidad de escribir algo al respecto.

Según eruditos de la derecha, la legitimidad de dicho gobierno surgido tras el combate electoral no es justo, siendo benévolo para con quienes sustentan dicha opinión. Obviamente, no se atreven a deslegitimar las elecciones como han hecho otros Partidos Políticos.

Es comprensible que a ningún partido, incluso al menos votado, le guste perder unas elecciones, pero cuando se pone burro, cerril o la terquedad se transforma en un hábito no le queda más recurso que la pataleta.

No voy a rebatir los argumentos dados por estas formaciones políticas no gobernantes y analistas políticos con ciertas afinidades, pues las lecturas de los resultados electorales son propias de cada partido y si no aprenden, es decir, si no llegan a gobernar es que algo habrán hecho mal: campaña agresiva, no obtener el número suficiente de diputados, creerse que es posible pactar un partido de derechas con otro de izquierdas y republicano y la pérdida del silenciado 3%.

Después de todo lo dicho quiero concluir este artículo con una reflexión. La responsabilidad sobre el hecho catalán la tiene en primer lugar el sistema electoral y en segundo término el 56,77% de los catalanes.